Maika ha conocido a un chico. Se han gustado. Han salido un par de veces de cañas y unas tres o cuatro veces de copas. Lo han pasado bien y van a volver a quedar. Todo era perfecto hasta que el chico la llamó hace un par de días para invitarla a su cumpleaños este fin de semana:
-¿Y que le comprooooo?
Maika nos ha hecho esta pregunta alrededor de un millón de veces durante la última hora y media. Vania vuelve a resoplar mientras hace una seña al camarero para pedirle otro café.
-Maika, no tienes que comprarle nada. No es tu novio.
-Vale Vania, no es mi novio pero por lo menos un amigo si que es. Y no me voy a presentar en su cumpleaños sin regalarle nada.
Me pongo a pensar en lo que me regaló mi ex en mi último cumpleaños y no lo recuerdo. Creo que no me regaló nada. Intento recordar el regalo de aniversario, y me doy cuenta que tampoco me regaló. Se lo comento a las chicas:
-Estoy pensando… hace por lo menos dos años que mi ex no me regaló nada…
-A mi me regalaba cosas horrorosas - dice Maika - muy caras, pero de muy mal gusto.
-¿Como que?
-Algunos pendientes, grandes, dorados, con muchas piedras y mucho brillo…
-Y bastante feos, - dice Vania - era un poquillo hortera el chico… aunque si lo pienso, mi ex nunca tenía dinero y siempre me regalaba “vales”.
-¿¿En serio?? - me sorprendo - ¿cómo “vales”?
-Si, “vale por un viaje a Paris”, “vale por un viaje a Canarias”… y encima tenía que pagarlo yo casi todo, porque era la que más ganaba de los dos.
Nos quedamos todas calladas mientras el camarero nos trae el café.
-Regálale eso Maika.
-¿El que?
-Un vale… “vale por un beso”, es fácil, barato, no te compromete demasiado, y es algo personal. Y seguro que le encanta…
Y le encantó. Maika nos contó después que al final de la fiesta, el chico le dió un papelito a ella. Al abrirlo decía: “Vale por una cena para dos”
jueves, 17 de septiembre de 2009
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